Cuando pensamos en seguridad vial, solemos imaginar semáforos, señaléticas grandes o patrullas fiscalizando. Pero hay un elemento mucho más simple que cumple un rol clave todos los días en calles y carreteras de Chile: el cono de seguridad.

Aunque parece básico, el cono es una herramienta fundamental para prevenir accidentes, ordenar el tránsito y proteger a trabajadores y peatones. En nuestro país, su uso no es improvisado. Está regulado por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y especificado en el Manual de Señalización de Tránsito, que establece cómo deben utilizarse los dispositivos temporales en la vía pública.

El color más común es el naranjo fluorescente, y no es casualidad. Ese tono fue elegido porque es altamente visible tanto de día como de noche, especialmente cuando incorpora bandas reflectantes blancas. En Chile se utiliza principalmente para señalizar trabajos en la vía, desvíos temporales, mantenciones o accidentes. Su función es advertir con anticipación que algo cambió en la ruta habitual del conductor.

El cono amarillo suele verse más en espacios privados o estacionamientos. Se utiliza para advertencias generales, delimitar zonas de carga y descarga o marcar áreas restringidas de manera preventiva. No necesariamente indica un peligro inmediato, pero sí orden y precaución.

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El azul y el verde son menos frecuentes en la vía pública, pero se utilizan en contextos más específicos, como accesos exclusivos o delimitaciones internas en industrias, eventos o recintos cerrados. El rojo, en cambio, se asocia a prohibición o riesgo inmediato, indicando que no se debe avanzar.

Más allá del color, lo realmente importante es su función. Un cono bien instalado permite que un conductor tenga tiempo de reacción. En carretera, unos segundos pueden marcar la diferencia entre un frenado seguro y un accidente. Además, en obras viales, los conos crean un perímetro que separa físicamente a los trabajadores del flujo vehicular, algo esencial para su seguridad.

La normativa chilena también exige ciertas características técnicas: alturas mínimas según el tipo de vía, material resistente, estabilidad ante el viento y bandas retrorreflectantes certificadas. No se trata solo de “poner un cono”, sino de hacerlo correctamente para que cumpla su propósito.

En definitiva, los conos no son solo piezas de plástico llamativas. Son herramientas de prevención que ayudan a mantener el orden y proteger vidas. En un país con alto flujo vehicular urbano e interurbano, estos dispositivos temporales cumplen un rol silencioso pero decisivo en la seguridad vial.

En Cruzeiro Gomas especialistas en caucho, contamos con distintos tipos de conos y accesorios que complementan la seguridad de tu proyecto, ya sea en obras viales, trabajos industriales, estacionamientos o señalización temporal. Desde modelos con alta reflectancia hasta bases reforzadas y elementos adicionales para delimitar espacios, todo pensado para que tu operación sea más segura y cumpla con la normativa vigente.

En el entorno industrial, la electricidad es un riesgo invisible y latente. Un arco eléctrico o una descarga accidental pueden ocurrir en milisegundos. Aquí es donde el caucho deja de ser un simple material de construcción para convertirse en un Equipo de Protección Personal (EPP) que salva vidas. Pero, ¿sabías que no cualquier goma sirve para aislar la electricidad? Hoy hablamos del caucho dieléctrico.

1. ¿Qué hace que un caucho sea «Dieléctrico»?
Por naturaleza, el caucho puro es un excelente aislante. Sin embargo, en la fabricación industrial, a menudo se añade «negro de humo» (carbón) para darle color y resistencia, lo que paradójicamente puede volverlo conductor.
El caucho dieléctrico es una formulación especial, libre de cargas conductivas, diseñada para oponer la máxima resistencia posible al paso de la corriente eléctrica. Actúa como una barrera impenetrable que corta el circuito entre el trabajador y la tierra.

2. No todos los pisos son iguales: Las Clases
Un error común es pensar que poner una alfombra de goma común frente a un tablero eléctrico es suficiente. No lo es. Los pisos dieléctricos se clasifican rigurosamente (bajo normas como la ASTM o IEC) según el voltaje que soportan:

  • Clase 0: Para bajos voltajes (hasta 1.000V).

  • Clase 2 y 3: Para media tensión.

  • Clase 4: Para alta tensión (hasta 36.000V o más).
    Usar la clase incorrecta es tan peligroso como no usar nada.

3. La importancia de la inspección visual
A diferencia de un casco roto que se ve a simple vista, una alfombra dieléctrica puede perder sus propiedades si se perfora, agrieta o contamina con químicos. Una micro-fisura invisible al ojo humano es suficiente para que una descarga de 10.000 voltios la atraviese.
Por eso, recomendamos limpiar estos pisos con jabones suaves y revisarlos periódicamente. Si el caucho se ve reseco o tiene cortes profundos, debe reemplazarse de inmediato.

Conclusión
El caucho dieléctrico es la última línea de defensa entre un operario y una descarga fatal. Invertir en alfombras y pisos certificados no es solo un requisito legal de las normas de seguridad, es una obligación moral para garantizar que cada trabajador regrese a casa sano y salvo al final del turno.